El enebro común es un arbusto perenne de crecimiento lento, muy apreciado por su follaje verde, su aspecto silvestre y sus característicos frutos redondeados, conocidos como bayas de enebro. Estas adquieren tonalidades azul oscuro o violáceas al madurar y desprenden un aroma intenso.
Es una especie rústica, resistente al frío y a periodos de sequía una vez establecida. Se adapta bien a jardines, rocallas, taludes y zonas de bajo mantenimiento. Prefiere ubicaciones soleadas o de semisombra, suelos bien drenados y riegos moderados, evitando los encharcamientos.
Características principales:
Las bayas destinadas al consumo deben proceder exclusivamente de especies aptas y estar correctamente identificadas.